La vigencia del Decálogo del Desarrollo en nuestros días

Estamos actualmente en una etapa de crecimiento económico que lleva más de 10 años continuos y gracias a la cual hemos escuchado innumerables veces que nos encontramos en un contexto de crisis a nivel mundial pero sin embargo el Perú se encontraría en muy buena posición al respecto gracias a su adecuado manejo macroeconómico.

Todo esto nos hace pensar que vamos por el buen camino, señalando las autoridades que es necesario el apoyo de todos los sectores para mantenernos en la senda del crecimiento.

Como he señalado en anteriores artículos, el gran reto de los empresarios debe ser convertir una amenaza en una gran oportunidad. En tal sentido, no solo el Estado debe preocuparse por lograr un adecuado entorno macroeconómico sino también nosotros debemos esforzarnos por la ruta del crecimiento y desarrollo.

Diversos artículos nos señalan que somos el país más emprendedor del mundo, sin embargo un gran porcentaje de las nuevas iniciativas fallecen antes de cumplir el primer año debido a diversos problemas y otro gran porcentaje no superan el segundo año de existencia.

Siendo esto así, como podemos los emprendedores colaborar con el desarrollo del país, sin importar la ideología partidaria.

La respuesta podría ser desarrollando actitudes, valores o compromisos a seguir, que puedan originar la mejora de nuestras potencialidades que nos lleven a no necesitar de tener la riqueza alrededor, sino de ser nosotros mismos capaces de generarla aprovechando para ello todas nuestras capacidades y potencialidades.

Una forma de hacerlo es creando buenos hábitos que nos permitan tener como norte en nuestra vida el desarrollo.

¿Qué es el Decálogo del Desarrollo?

Muchos habrán oído hablar del decálogo del desarrollo, inclusive hasta ahora lo podemos apreciar en algunos calendarios, artículos o exposiciones, en las oficinas y en las escuelas, sin embargo, ¿cuantos los llevamos a la practica?

Este decálogo escrito por Octavio Mavila nos explica su forma de interpretar la diferencia que existe entre vivir en un país desarrollado y uno subdesarrollado.

El origen de la riqueza de los países no se puede sustentar en la antigüedad o en los recursos naturales que posean los mismos. Tampoco en que sus pobladores sean más inteligentes que los de los países pobres.

La riqueza de los países se puede explicar en que sus habitantes han aprendido unas reglas tácitas que los llevan a tener una actitud diferente a los demás desde muy pequeños.

En lugar de buscar estrategias sofisticadas y costosas, debemos comprender que una buena practica debe continuarse si refleja resultados positivos. El presente decálogo se enseñó y sigue enseñando en diversos colegios. En algunas universidades se enseña como parte de algún curso de gestión de calidad por ejemplo, haciéndonos comprender que las verdaderas soluciones están sustentadas en el sentido común. Muchas veces los niños entienden con mayor rapidez estos buenos hábitos por los cuales los adultos pagan considerables sumas en seminarios, talleres o cursos de capacitación a fin de poder comprenderlos y aplicarlos en su vida diaria. Y ojo que es más fácil generar un buen hábito en un niño que recién empieza su etapa de aprendizaje, que en una persona con hábitos ya formados.

Esas características, hábitos o principios que los habitantes de la gran mayoría de los países desarrollados tienen y los cuales no son practicados en su vida diaria por la población en los países subdesarrollados, son descritos por Octavio Mavila en los principios del Decálogo del Desarrollo que son:

1.- Orden
2.- Limpieza.
3.- Puntualidad.
4.- Responsabilidad.
5.- Deseo de superación.
6.- Honradez.
7.- Respeto al derecho de los demás.
8.- Respeto a la ley y a los reglamentos.
9.- Amor al trabajo.
10.- Afán por el ahorro y la inversión

Muchas cosas nos sorprenden de los países desarrollados, si alguien tiene la fortuna de viajar a Europa, EEUU o Japon por poner un ejemplo, inmediatamente comienza a comportarse siguiendo los patrones habituales de conducta de sus habitantes. Así, vemos como se aprecia siempre un ORDEN en las cosas que se realizan, en el tránsito, en las colas, en el trabajo, en la documentación en las oficinas lo que le permite a uno ahorrar tiempo, etc.

Asimismo, llama poderosamente la atención la LIMPIEZA de las ciudades, de los centros de labores, de las casas. Uno puede decir que es gracias a los pagos realizados por los contribuyentes que se pueden realizar dichos servicios de limpieza por parte de las municipalidades pero recordemos que una ciudad no es mas limpia por que se limpie mas sino porque se ensucie menos y en esto contribuyen en gran medida los habitantes. No dudamos que haya lugares en los países desarrollados que tienen mucho que hacer en este aspecto sin embargo la gran mayoría de sus ciudadanos, tienen este concepto en mente.

Así también hay una regla que se cumple siempre en los países desarrollados y es la PUNTUALIDAD. Algo que aquí nos hemos acostumbrado a denominar la hora peruana o la hora Cabana posteriormente, debe desterrarse de nuestros hábitos. La verdadera puntualidad es una cuestión de respeto hacia los demás y uno mismo. No es asunto de relojes, es asunto de valores. No es un minuto después, es a la hora exacta.

En esos países desarrollados todo comienza a la hora indicada, las citas se cumplen a la hora señalada, no siendo necesario citar media hora antes para que lleguen a tiempo y entonces empezar el evento. Aquí nos sorprendemos cuando un evento empieza a la hora indicada y allá es una práctica normal. Quien ha conocido el metro de Madrid puede confirmar que la exactitud de la hora de llegada de sus trenes es del 99%, algo difícil de comprender en nuestra realidad de combis y micros en una ciudad congestionada.

La RESPONSABILIDAD es una de las actitudes más destacadas en la gente de los países desarrollados. Una persona responsable persevera, no con terquedad, sino con la motivación de cumplir con el deber que se le asignó y permanece fiel al objetivo. La responsabilidad significa administrar con eficacia el tiempo y los recursos para obtener el máximo beneficio, amoldándose a la vez a los cambios necesarios.

Otra actitud sobresaliente es el DESEO DE SUPERACIÓN. Es un punto muy importante que tenemos desarrollado los peruanos. Ya lo mencioné al comienzo cuando señalaba que somos uno de los países más emprendedores del mundo. Siempre estamos a la expectativa de innovar, crear, mejorar algo; sin embargo, la realidad nos demuestra que la gran mayoría de las nuevas iniciativas desaparecen por falta de un adecuado conocimiento y capacitación. Aquí es necesario profundizar en la educación de nosotros mismos y en el deseo de aprender cada día algo mas, buscar permanentemente renovarnos personal y profesionalmente, capacitándonos y buscando información de lo relacionado con trabajo.

La HONRADEZ es uno de los rasgos consistentemente asociados al liderazgo. Es un valor que dice mucho de su gente, no quiere decir que uno sea perfecto, pero si responsable de sus actos. Para que unas personas quieran seguir a otras en una aventura riesgosa, primero querrán estar seguras de que merece su confianza por ser una persona honesta. En una forma muy genérica podría definirse como decir la verdad y no mentir.

En los países desarrollados también se aprecia en la vida cotidiana el RESPETO AL DERECHO DE LOS DEMAS, desde respetar la libertad de opinión, la libertad de culto, el respeto a las personas mayores, a las personas con discapacidad, a los niños, en situaciones diarias como en la cola para ingresar a un concierto o en la correcta atención a un contribuyente. Si nadie quiere que pisoteen sus derechos debería empezar por respetar los de los demás.

Esto debe ir unido a un RESPETO A LA LEY Y LOS REGLAMENTOS. De que sirve contar con leyes rígidas si su cumplimiento es flexible. En esto es esencial reconocer que hay una autoridad que debe hacer valer de manera correcta y justa la normatividad aplicable, sin caer en el abuso ni la injusticia. Ayuda mucho en este punto que las reglas sean claras y los procedimientos explícitos para poder cumplirlos a cabalidad.

En los países desarrollados señala Mavila, se aprecia un AMOR AL TRABAJO en su gente. Esto lo podemos entender de 2 formas. Un “amor al trabajo” como entendido de que no es un castigo ni una carga sino algo que realizo con satisfacción porque me gusta lo que realizo y otro “amor a mi propio trabajo” como un entendido de que el centro de labores en el cual me desempeño reconoce y valora mi esfuerzo remunerando adecuadamente mis servicios a la vez que yo colaboro con el desarrollo de mi centro laboral. Recordemos que el éxito muchas veces es 99% de transpiración y 1% de inspiración.

Finalmente, en los países desarrollados se tiene una AFAN POR EL AHORRO E INVERSION, lo cual permite optimizar el uso de los recursos económicos y evitar apuros. Robert Kiyasaki nos menciona en su libro “Padre Rico Padre Pobre“, que los ricos compran activos que les permiten generar más ingresos a diferencia de la clase media que por lo general compran obligaciones, que en realidad son artículos como carros, viajes, tarjetas de crédito, los cuales solo generan mayores deudas y no les permiten crecer, teniendo que trabajar para pagar sus obligaciones adquiridas y no generar nueva riqueza.

Mavila hace una reflexión interesante al señalar que debemos darnos cuenta que no cumpliremos todos estos valores cuando seamos un país desarrollado sino que para lograr ser un país desarrollado, primero debemos adoptarlos y cumplirlos en nuestra vida diaria.


JORGE IBÁÑEZ VIZCARRA
Movil (51) 951 30 76 78
E-mail jibanez@emprendeperu.pe
           jibanez1309@hotmail.com
EMPRENDE PERÚ - Consultores y Asociados SAC
http://www.emprendeperu.pe/
 

1 comentario:

  1. Muy bien este decalogo fue escrito a mediados de los ochentas o por ai. Hoy en dia estamos en el año 2010 y el Peru a crecido muchisimo en relacion a lo que era en esos años pero realmente al menos el 50% de la poblacion tiene esta mentalidad puritana??

    ResponderEliminar